Asistí durante algunos años a un taller de Cerámica, llamado Raq Ñi Newen, que significa Espíritu-Fuerza de la Arcilla, en lengua mapuche. En el taller al que asistí, fabricábamos nuestra propia pasta de arcilla. Implicaba salir en grupo a buscar parte de los materiales para fabricarla, uno de ellos, la arcilla de la Ría de Bahía Blanca (en mi pueblo, General Daniel Cerri); al momento de extraerla de la tierra, le pedíamos permiso a la Madre Tierra, lo cual creo que es algo hermoso. Una vez que contábamos con todos los materiales, entre todos, amasábamos kilos de arcilla, y luego la repartíamos. Entonces, todos amasábamos la arcilla de todos, compartíamos, y siempre se trataba de compartir, incluyendo la horneada; después de la cual, las piezas de arcilla se convertían en cerámicas. Comparto una de las cerámicas que realicé, en diferentes vistas: Las Formas del Amor